Motor de la economía nacional, el sector turístico no cuenta con un plan integral de calidad que le permita desarrollar con seguridad y eficacia las actividades del ramo, revela la Auditoría Superior de la Federación (ASF).
De acuerdo con el Informe de la Cuenta Pública 2005 –presentado a principios de este año por el auditor Arturo González de Aragón ante el Comité de Vigilancia de la Cámara de Diputados–, el turismo representa el 8 por ciento del Producto Interno Bruto y es la tercera fuente generadora de divisas del país.
La Auditoría indica que este sector fue la tercera fuente de divisas para el país en 2005, al generar 11 mil 800 millones de dólares; sólo después de la comercialización del petróleo, que significó la entrada de 25 mil 700 millones de dólares al país, y las remesas provenientes del extranjero, que registraron otros 20 mil millones de dólares.
No obstante la importancia de la derrama económica en el sector, la Secretaría de Turismo (Sectur) encargada de planear estrategias para promover una adecuada política de desarrollo, carece de normas, indicadores y parámetros relacionados con la seguridad de los turistas.
En la evaluación de las acciones de regulación y supervisión de la actividad turística, el máximo órgano de fiscalización asegura que la falta de lineamientos “limita determinar en qué medida se ha incrementado la calidad de los servicios turísticos y el nivel de seguridad en la prestación de éstos”.
La auditoría evaluó los resultados obtenidos por la Sectur, relacionados con la regulación y supervisión de los prestadores de servicios turísticos, a través de las acciones de facilitación, normalización, certificación y verificación de las actividades en el ramo, así como el grado de avance de las metas anuales establecidas.
La auditoría comprendió la revisión del ciento por ciento de los recursos ejercidos en 2005 por la Dirección General de Mejora Regulatoria, que implicaron 9 millones 782 mil pesos.
Carencia de indicadores
Con los parámetros del Plan Nacional de Desarrollo 2001-2006, en el que se destaca que “el sector turismo es una prioridad del Estado mexicano y éste se ha propuesto asegurar su capacidad competitiva”, la ASF solicitó a la Sectur los estudios de diagnóstico, indicadores y metas establecidas para evaluar el nivel de competitividad, y documentó que la entidad fiscalizada no dispone de la información.
Ante la carencia de documentos requeridos, el máximo órgano de fiscalización recurrió a los comparativos internacionales que realiza la Organización Mundial de Turismo (OMT), a fin de medir el nivel de capacidad de los países en esta materia.
La OMT señala que en 2005 “México ocupó el séptimo lugar entre los 10 principales destinos turísticos a nivel internacional y mejoró una posición respecto de los años anteriores”.
Según cifras del organismo mundial, México recibió en ese año más de 21 millones de turistas extranjeros, Francia 75 millones y España 54 millones, lo que ubicó a nuestro país “por abajo del promedio internacional que fue de 37.8 millones”.
En el informe de la Cuenta Pública 2005, la ASF advierte que México ocupó el último lugar en gasto medio por viajero entre los 10 países con mayor nivel de recepción de turismo internacional, captó 539 dólares en promedio, que representó tres veces menos que Estados Unidos, ubicado en primer lugar y el 64 por ciento de la media mundial.
Octavio Martínez Vargas, presidente de la Comisión de Turismo de la Cámara de Diputados, dice que la dependencia que dirige Rodolfo Elizondo desde el sexenio pasado, “no tiene justificación” para no responder las observaciones que hizo la ASF.
“Si bien la Sectur es relativamente nueva y durante la administración tuvo un presupuesto reducido, el gobierno federal debe plantearse con mayor seriedad el desarrollo de la actividad turística, porque es una palanca de desarrollo para nuestra economía”, critica.
El diputado perredista asegura que el gobierno de Vicente Fox vaciló en esta materia, pues “no le interesó hacer la revisión de normas para la actividad turística y las acciones de los servidores públicos. Como no hay interés por parte de los jefes que conducen la administración federal, los funcionarios se dedican a medio trabajar”.
Sin normas
Según la Ley Federal de Turismo el artículo 34 señala que corresponde a la Sectur “expedir las normas oficiales mexicanas relacionadas con la prestación de los servicios turísticos para garantizar la seguridad de los turistas, los requisitos de los convenios y contratos que se celebren entre oferentes y demandantes de estos servicios, la información que deben proporcionar los prestadores y las garantías que deben otorgar los operadores turísticos a los viajeros”.
Sin embargo, la dependencia no respondió a la solicitud del máximo órgano de fiscalización, pues “no dispone del diagnóstico requerido, y proporcionó los programas nacionales de normalización, así como las actas de las sesiones que llevó a cabo el Comité Consultivo Nacional de Normalización Turística durante ese periodo”.
El presidente de la Comisión de Turismo en la Cámara de Diputados añade que el sector “no tiene rumbo”, porque carece de una ley moderna que permita el desarrollo en el ramo, y agrega que “es necesario dotar de mayores atribuciones a la dependencia, para que controle plenamente los servicios turísticos”.
Además, la ASF determinó que de 2001 a 2005, la Sectur no autorizó a ninguna empresa para revisar la NOM-01-TUR-2002, que obliga a los prestadores de servicios a contar con formatos de quejas y sugerencias con folio y porte pagado, debido a la falta de interés por parte de los organismos privados.
Fracaso en turismo
Heidy López Vargas, experta en desarrollo económico de la Universidad Nacional Autónoma de México, asegura que durante el gobierno de Vicente Fox empezó el impacto deficitario en turismo, cuando al frente de la dependencia estaba el mismo Rodolfo Elizondo, ratificado en el cargo por Felipe Calderón.
La exasesora del grupo parlamentario del Partido de la Revolución Democrática en la LIX legislatura, destaca que los resultados del ramo “sólo se reflejan a nivel macroeconómico, a través de los indicadores estadísticos. La población oriunda de los centros turísticos no forma parte de ellas. Es claro que las políticas en materia turística son las equivocadas”.
En la glosa del VI Informe de Gobierno de la pasada administración, la experta agrega que el panorama del sector “ha sido desastroso”. Ejemplo de ello es que por más de dos décadas el turismo tuvo el 8 por ciento del Producto Interno Bruto; sin embargo, en 2005 cayó al 7.7 por ciento.
López Vargas critica que uno de los sectores estratégicos del país en materia económica sólo haya generado el 0.12 por ciento de fuentes de empleo, es decir, 10 mil 900 plazas en todo el país, según datos del VI Informe del sexenio foxista.
Octavio Martínez Vargas, presidente de la Comisión de Turismo, coincide con la investigadora, y asegura que se tiene que revisar puntualmente la aplicación de los recursos que en el Presupuesto de Egresos de la Federación 2007 ascienden a mil 822 millones de pesos.
“Es una cantidad elevada; pero además la secretaría requiere de una reestructuración a fondo. Probablemente tiene facultades acotadas, una platilla de personal excesiva y de una alta burocracia. En conclusión, necesitamos la revisión de una nueva Ley Turismo”, asegura el legislador perredista.
Publicado: Año 2 Septiembre 2007 / Número 17
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