La negligencia imperó durante la administración de Vicente Fox. En materia de prevención del delito en el Congreso de la Unión no fueron presentadas más que cuatro iniciativas, mismas que se quedaron congeladas para su dictamen.
Y es que del 2000 al 2006, el gobierno federal no se atrevió a plantear una política de prevención nacional y los legisladores no dotaron de leyes al Ejecutivo, lo que denota complicidad entre ambos poderes.
Así lo resume el ex director General de Prevención del Delito y Servicios a la Comunidad de la Procuraduría General de la República (PGR), Pedro Peñaloza, quien señala que una de las deudas pendientes del gobierno de Vicente Fox es la prevención porque desafortunadamente “por resolver lo urgente se dejó de atender lo importante”.
En entrevista con Contralínea Quintana Roo, el ex funcionario acepta que “la política de lo inmediato le ha ganado la batalla a la visión de la política de Estado”. Pone de ejemplo que la prevención no vende a los políticos, “quieren resultados para hoy, acaso para mañana, por eso prefieren lo que yo llamo política de torretas encendidas. Llenan las calles de patrullas aunque no tenga ninguna eficacia.
“¡Todavía en este mundo hay quienes creen que las policías previenen!, es la deformación histórica de nuestra policía. Esa no previene, hace presencia, disuade, espanta, pero no resuelve el problema. Sólo en regímenes autoritarios lo hace con el toque de queda”, precisó.
Pedro Peñaloza dice que toda política sin recursos es demagogia. “Aquel gobierno que diga que mí prioridad es participación ciudadana y no le da sustento legal ni recursos, es demagogia”.
No obstante que en el discurso foxista predominó que se haría valer la participación ciudadana, no hay una ley al respecto, tampoco una normatividad vigente para que la gente participe con certidumbre y claridad de que se van a respetar los derechos.
Al respecto, el ex funcionario de la PGR señala que no hay garantía para que el ciudadano diga “yo estoy con ustedes” y “cómo me parece que deben orientarse las políticas de participación ciudadana”.
Se forman comités ciudadanos simbólicos, de buena fe, terapéuticos, todo esto fue la segunda debilidad de ese gobierno, afirmó, “e insisto que para ser justo con el gobierno, antes tampoco hubo una política de prevención del delito, hablando del balance, del cierre”.
Criminalidad y desigualdad social
En un país como México, en el que según cifras del Consejo Nacional de Población existen 10 millones de mexicanos que concentran el 80 por ciento del ingreso monetario, mientras que otros 20 millones tan sólo el dos por ciento, Peñaloza dice que ésta problemática social está asociada con el fenómeno de criminalidad.
Sin embargo, puntualiza que no se debe criminalizar a todos aquellos que se encuentran en situaciones de marginación, pues “es un debate conceptual. Si tú sostienes que la pobreza provoca criminalidad entonces lo que hay que hacer son políticas como tolerancia “Cero”. Criminalizar a la pobreza, ¡cuidado!, esa es una visión de un modelo de prevención situacional con el cual no simpatizo.
“Yo sostengo que tenemos que crear en México un Sistema Nacional de Prevención Social del Delito. Qué quiere decir esto: ya tenemos el Sistema Nacional de Seguridad Pública en donde están los policías y las agencias investigadoras. Quienes integrarían esa aérea: las no penales, como la Secretaría de Desarrollo Social, de Educación Pública, universidades, organizaciones no gubernamentales, y desde ahí se diseñarían políticas para atacar las causas que generan el delito.
“Entonces tendríamos los dos brazos del Estado, el brazo punitivo, legal, normal, cotidiano, y el brazo preventivo y ya no estaríamos navegando en aguas profundas con un solo remo como ahora actuamos”, puntualiza.
Demagogia
El ex funcionario foxista critica al sistema político mexicano pues dice que el tema de la prevención sólo sirve para adornar discursos. “Nada más escuchas a funcionarios que hablan de las bondades de la prevención, y cuando les preguntas cuánto han destinado a la ésta materia no te pueden decir.
El problema no es crear un nuevo aparato, el Estado ya tiene el presupuesto, la clave es cómo lo canalizarlo, “no se trata de crear un elefante blanco”, detalla.
Agrega que no basta el brazo represor del Estado para contener al narcotráfico, ni tan sólo meter a la cárcel a los traficantes de drogas, sino quitarles la clientela que son los jóvenes mexicanos. Eso se hace ofreciéndoles opciones de vida, educación, deporte y convivencia.
Peñaloza cuestiona los métodos que ha utilizado la justicia mexicana para resolver el problema, que es saturando la población de las cárceles. “Tenemos 210 mil presos en una capacidad instalada de 150 mil, entonces ¿alguien cree que puede readaptarse así una persona?
“Los narcotraficantes venden droga como negocio –refiere– la clientela son los jóvenes y para eso se les tiene que ofrecer algo más que discursos, más que promesas, que demagogia. Hoy en día el núcleo central como víctima o victimario son los jóvenes, el 50 por ciento, esta población de 15 a 18 años no va a la escuela y tienen tres opciones: la emigración, irse al mercado informal y la delincuencia”.
Para Peñaloza, las cifras son alarmantes, ya que según datos oficiales arrojan que el 56 por ciento de los delincuentes primerizos que están en la cárcel son menores de 19 años. “Con estos elementos puedo afirmar que nuestros jóvenes son absorbidos por la versión de muerte o delincuencia”, concluye.
Publicado: Año 1 Enero 2007 / Número 9
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