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QUINTANA ROO  

Escuadrones de la muerte del nacotráfico

Xavier Méndez Camacho
Fuentes del servicio de inteligencia, nacionales y extranjeras, aceptan que el estado se ha vuelto blanco del crimen organizado. Las ejecuciones perpetradas en la entidad son una señal de alerta para los tres niveles de gobierno. Durante 2006 hubo 10 asesinatos, y a tres meses del 2007 van seis en Quintana Roo.

 

 


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Un escuadrón de la muerte autodenominado “Soplan Vientos” opera desde hace tiempo en la entidad y es el autor material de varios crímenes entre narcomenudistas. Tan sólo en marzo, cometieron cinco ejecuciones y una más en enero pasado.

Fuentes de Inteligencia de la Subprocuraduría de Investigación en Delincuencia Organizada (SIEDO) confirman la versión y aseguran que desde hace tiempo se investiga a esta organización, integrada principalmente por ex policías y miembros en activo de la oficina de Seguridad Pública del cabildo. Argumentaron que “hay fuertes indicios de que un grupo paramilitar, en el que se incluye a policías municipales, trabaja en la región bajo las órdenes de diversos cárteles de drogas”.

Al cierre de esta edición los perpetradores de los dos últimos asesinatos dejaron su firma estampada en un pedazo de cartón, a los pies de uno de los asesinados: “Este es un mensaje. Para todos los tiradores de droga es mejor que se abran. Soplan Vientos”.

“Soplan Vientos” no es una advertencia aunque va implícito el mensaje. Es la firma de la casa con la que ahora, por primera vez, se identifican como un grupo organizado, y pretende hacerle la vida imposible a los narcomenudistas, al tomar “venganza” por los agravios que han tenido de parte de bandas rivales. 

No son nuevos los escuadrones de la muerte que están operando en el país. Una de sus características es dejar mensajes junto a sus víctimas con amenaza a las autoridades, como ocurrió hace poco en el estado de Nuevo León o el caso de Michoacán, donde hace unos meses un comando armado irrumpió durante la madrugada en una discoteca y tiró cinco cabezas humanas en la pista, bajo el asombro de los parroquianos que horrorizados vieron cómo se desangraban.

El escrito que dejó en esa ocasión este “escuadrón de la muerte” fue que sólo mataban a quien se lo merecía y que eso era “justicia divina”. Firmaban como “La Familia”. En general, en las últimas ejecuciones en Michoacán, Guerrero y otros estados, los grupos de asesinos paramilitares llaman a sus macabras acciones “ajusticiamientos”.

Las fuentes de la SIEDO indican que se tiene conocimiento de la existencia de estos escuadrones desde hace tres años, pero en Cancún el grupo criminal se reveló con la firma de “Soplan Vientos”, y a decir de los especialistas forenses e investigadores no es una amenaza, sino la rúbrica de la casa.

Las ejecuciones

En los primeros quince días de marzo fueron ejecutadas cinco personas en este desarrollo turístico. El 8 de Marzo apareció embolsado Raúl Cedeño Rodríguez, hermano de un senador suplente perredista de nombre Fernando, presuntamente ligado a un cártel de narcotráfico; cinco días después un grupo de sicarios se introdujo al despacho donde laboraba el ex comandante de la policía judicial, Juan Carlos González Tapia, y lo asesinaron a mansalva.

El 15 de Marzo apareció muerto a puñaladas el pandillero Quetzal Trejo Martínez en la comunidad de Rancho Viejo, en la parte continental de Isla Mujeres.

De Juan Carlos González Tapia, la Procuraduría de Justicia del Estado informa que ingresó a esa dependencia el primero de febrero de 1992 y causó baja voluntaria en junio del 2005. Fue egresado de la escuela de policía estatal, en 1997 reingresó a la dependencia y fue nombrado como primer comandante, pero fue relacionado con el caso de Cometra, en 1999, por lo que se abrió la averiguación previa 11/99, por el delito de robo y abuso de autoridad.

Por tal motivo fue suspendido de sus labores, pero tuvo sentencia absolutoria en abril del 2000, y volvió a la procuraduría en mayo de ese mismo año. Posteriormente causó baja voluntaria en junio del 2005. Era pasante de derecho y laboraba en un despacho de abogados cuando fue alcanzado por varios disparos de bala.

En el caso de la ejecución de Quetzal Trejo Martínez, cuyo cuerpo se pretendió calcinar, se descubrió que tenía un largo historial delictivo, pues de enero del 2003 a enero del 2007 fue detenido por la Policía Preventiva hasta en 25 ocasiones.

Ya no se diga de las ejecuciones del año pasado que suman 10 y la del oficial de la Policía Federal Preventiva (PFP), Pedro Ulises Aguayo, perpetrada a finales de enero de este año. Ninguno de estos crímenes se ha aclarado.

Están pendientes los arteros asesinatos del coronel retirado Wilfredo Flores Saucedo y de su chofer Alejandro Morales Xicotencatl, ocurridos a finales de Junio de 2006, atribuidos a varios policías municipales; el homicidio del subdelegado de la Procuraduría General de la República (PGR), Sam Rodríguez Rodríguez, cometido el primero de agosto, a espaldas de la dependencia; las ejecuciones de Ángel Álvarez Pulido y Obed Ramos Ávila; la muerte de María Dolores Cárdenas Díaz, alias “La Lola” o “Irma Díaz Arredondo”; la del suboficial de la Policía Federal de Caminos, Pedro Ulises Aguayo Cartagena, asignado al Aeropuerto Internacional de Cancún, suscitada el 29 de Enero de este año, entre otras.

Fuentes del Centro Investigación de Seguridad Nacional (CISEN) reconocieron la existencia de “escuadrones del la muerte”, que operan en el país y que hacen “justicia por propia mano” ante la evidente pasividad, incapacidad, negligencia y corrupción de las instancias federales y estatales, principalmente de la PGR, para contener al crimen organizado, al que se le adjudican en 2006 más de 2 mil ejecuciones.

La otra Colombia

Los servicios de Inteligencia mexicanos reconocieron que México se ha convertido en una segunda Colombia, donde los “escuadrones de la muerte” operan con total impunidad, al servicio de “inconfesables intereses”.

Un agente de ese organismo señala que estos escuadrones tienen todas las características de los de Colombia, se rigen con estructuras y disciplina castrense –el grupo más notorio son los renegados del Ejército Mexicano conocidos como “Los Zetas”– que sirven al mejor postor.

También hay otros mercenarios que se han integrado como sicarios profesionales, al servicio de los capos de los grandes cárteles de la droga o de poderosos personajes políticos anónimos que los financian, y que pretenden aterrorizar a la población con asesinatos donde desmiembran los cuerpos de sus víctimas: degollados, descuartizados, descabezados, son algunas de las atrocidades de estos sujetos que trabajan bajo contrato o por vendettas de los mafiosos.

El trabajo de los “escuadrones de la muerte” en toda la República se ha hecho más que evidente tanto en Michoacán, Tamaulipas, Sinaloa, Jalisco, Guerrero y ahora en Quintana Roo.

“Hay tanta confusión, explicó la fuente, que ya no se sabe si los muertos ultimados de manera tan brutal pertenecen al Cártel del Chapo, de Osiel, del gordo Lam, de los Arellano, del Valle del Norte o de otro que no sepamos que ya está trabajando aquí, pero están logrando su objetivo que es meterle miedo a la gente”, asegura.

Los Zetas, por ejemplo, actúan desde la Península de Yucatán hasta la frontera norte. Hay detenciones pero inmediatamente después se incorpora otra célula.

Señaló que se tiene conocimiento de la existencia de estos escuadrones desde hace tres años, pero que a la fecha por las matanzas que se han recrudecido en todo el país queda claro que están operando más grupos paramilitares, lo que ha prendido un gran foco rojo en los servicios de inteligencia porque representa verdaderamente una amenaza a la seguridad nacional.

Ya cumplió un año que el Cisen advirtió que la guerra que libra el Estado mexicano contra los cárteles del narcotráfico se recrudecería. Se destacó que los grandes traficantes tratarían de desestabilizar con extrema violencia al país, para intentar negociar posiciones con el candidato triunfador en los comicios de Julio, Felipe Calderón Hinojosa.

Los enfrentamientos

Ahora en el teatro de las operaciones, es decir todo México de norte a sur, se han registrado más de dos mil ejecuciones y se han librado decenas de enfrentamientos entre soldados del narcotráfico y miembros del Ejército Mexicano. De igual a igual: con granadas, bazucas, rifles de alto poder, camiones blindados.

Todo esto consignan expertos en Seguridad Nacional en un documento, donde auguraban un país ensangrentado por las balas del narcotráfico y las mafias de la delincuencia organizada, para presionar al nuevo candidato presidencial triunfador para que negocie.

También los servicios de Inteligencia de los Estados Unidos y la Agencia Antidrogas (DEA) dieron la voz de alerta, pues la geometría violenta que se presenta en nuestro país es idéntica a la que vivió Colombia en los años de Pablo Escobar.

“Los capos quieren obligar al Estado a que dé marcha atrás a las extradiciones de los grandes narcotraficantes capturados en este sexenio, como Benjamín Arellano Félix, Osiel Cárdenas Guillen, Ricardo Urquiza, Arreola y otros, y por ello, refieren los que saben, no es de dudar que preparen un magnicidio para que el próximo presidente le mida…no se detendrán ante nada”, aseguran.

La proliferación de fuerzas paramilitares como “Los Zetas”, al servicio del narcotráfico que ya han aterrorizado a varios a estados del país como Tamaulipas, Guerrero y Michoacán, es un síntoma claro de lo que quieren hacer con el país: desestabilizarlo para obligar el Estado a que negocie, como en los tiempos de Salinas.

Han recurrido a todo. Desde corromper a las corporaciones policíacas de todos los niveles para infiltrarse en sus entrañas y conseguir información privilegiada, que les permita adelantarse al enemigo, hasta asesinar a mansalva a quien se oponga y perpetrar atentados contra las instituciones y personas.

Otro documento de la DEA conocido como “El Papel de las Labores de Inteligencia en la protección de la frontera”, escrito por el agente especial John S. Comer, encargado de la División Phoenix, Arizona, establece la necesidad de desmantelar las cuadrillas de sicarios que operan en ambos territorios.

Este informe advierte que la disputa por los territorios entre las organizaciones del narcotráfico, rebasaría los estados de la frontera norte y se desplazaría a entidades como Michoacán, Guerrero, Oaxaca y Quintana Roo.

El estudio de la agencia estadounidense señala que los incidentes de violencia y asesinatos en México, relacionados con las actividades del narcotráfico, se han incrementando en los dos últimos años, ya que los cárteles de la droga "siguen compitiendo por el control de las rutas para el contrabando de estupefacientes que conducen a Estados Unidos".

Para la DEA, durante 2006 "la violencia que ha proliferado en México" ha alcanzado expresiones hasta ahora inusuales: la decapitación de las víctimas y el uso de granadas de fragmentación para atacar instalaciones policiacas, entre otras modalidades que no se habían registrado en el país, por lo que sugirió intensificar las labores de Inteligencia para poner un freno a esta tendencia y que las ejecuciones no se desplacen a otras regiones del país.

Los servicios de inteligencia mexicanos coinciden con los análisis de la Drugs Enforcement Administration (DEA), que además pronosticó que este año se recrudecerán los enfrentamientos entre el Ejército, la policía y los escuadrones de soldados del narcotráfico que intentan posicionarse de la mayor parte del territorio mexicano.

Guerra contra el ejecutivo federal

Fuentes del CISEN ubicadas en este desarrollo turístico aseguraron que se han encendido las alarmas porque las mafias de traficantes de estupefacientes están dispuestas a atacar “con todo”, al haberse frustrado las negociaciones con el presidente de la República para continuar con este jugoso negocio que les reditúa cientos de millones de dólares anuales y que se ha convertido en un verdadero flagelo contra la humanidad.

La nueva administración de Felipe Calderón le ha declarado literalmente la guerra narcotráfico; varios de sus líderes han caído pero todavía faltan los principales, entre ellos Ismael “El Mayo” Zambada; Juan José Esparragoza alias “El Azul”; Joaquín “El Chapo” Guzmán, entre otros que podrían estar ya operando desde el sureste del país, incluso no se descarta que desde el mismo estado de Quintana Roo, manifestaron.

Así, los gobiernos de los estados, el ejército y las diversas corporaciones policíacas que trabajan desde las municipales, estatales, hasta la Policía Federal Preventiva (PFP) y la Agencia federal de Investigaciones (AFI), además de la Marina, esperan un contra-ataque de la mafia.

Réplica de Michoacán

El gobernador de Michoacán, Lázaro Cárdenas Batel, expresó su preocupación porque el operativo que se inició contra el crimen organizado en Michoacán, desemboque en batallas formales entre las fuerzas del orden y los narcotraficantes.

Cárdenas Batel ha reiterado que el “Operativo Conjunto Michoacán” no se concentrará en un solo municipio, y que se extenderá a todo el territorio michoacano.

Los gobiernos de Morelos, Jalisco, Guerrero, Tabasco, Quintana Roo, Veracruz, Campeche, Chiapas y Yucatán, entre otros, han comenzado a “sellar” sus fronteras, ante el temor de que las bandas de narcotraficantes se desplacen a cualquiera de estas entidades y asienten sus reales motivando así una ola de violencia sin precedentes como sucedió en Michoacán, refirieron los analistas consultados del CISEN.

Por ello, y aunque tratan de no asustar a la ciudadanía, estos estados han instalado retenes en las carreteras conformados por miembros de varias policías y han redoblado la vigilancia en zonas rurales y puertos, además de que llevan un intenso trabajo de Inteligencia para detectar la presencia de miembros de los diferentes cárteles.

El gobernador de Morelos, Marco Adame Castillo, ha declarado que para evitar un efecto “cucaracha” por la acción de la “Operación Conjunta Michoacán”, se reforzaría la vigilancia en las fronteras de Morelos con entidades vecinas. Lo mismo sucederá con los demás estados al paso de los días porque la respuesta del narcotráfico puede ser terrible, indicaron las fuentes del CISEN .

Señalaron que aunque en el sexenio anterior se detuvo a grandes capos de la droga, como Osiel Cárdenas Guillén y Benjamín Arellano Félix, entre muchos otros, la mayoría de los grupos del crimen organizado han crecido y se han agrupado, incluso en una Federación, que podría estar operando en el sureste del país donde todavía no se llega a la violencia extrema como los decapitados de Michoacán y Guerrero, pero tan sólo en Quintana Roo al comienzo de este año ya se habla de seis ejecutados, todos relacionados con el narcotráfico.

En Quintana Roo, el CISEN ha puesto su alerta roja y se coordina estrechamente con Inteligencia Militar y otros organismos símiles para recabar suficiente información sobre las bandas de narcotraficantes que en su huída pretendan anidarse en la zona provocando una ola de violencia sin precedentes, nunca vista.

El centro de inteligencia también tiene contacto directo y permanente con diversas agencias internacionales como la DEA; el MOSSAD de los israelíes y los servicios secretos ingleses y franceses que tienen personal destacado en la región cuidando los intereses de sus conacionales.

Asimismo, están en comunicación directa con la Oficina de Información para América Latina en el Caribe de Interpol que rastrea los movimientos internacionales de los Capos que de estar en México podrían huir al extranjero.

Aquí se habla de un importante grupo del Cártel llamado de la Federación encabezado por Joaquín “El Chapo Guzmán” -prófugo desde 2000- que vive en Cancún pero no opera. Se dice que Juan José Esparragoza “El Azul” vive aquí desde que se replegó del estado de Morelos hace unos años y de otros narcos del mismo peso.

 

Saldo de Guerra 2006

En Lázaro Cárdenas fueron aseguradas 19 toneladas de seudoefedrina proveniente de China. En este lapso, los agentes han detenido a por lo menos 15 personas, además de que se han asegurado armas y droga.

Se han instalado más de una veintena de puestos de control y vigilancia, que incluyen tecnología de punta para la detección de armas y estupefacientes.

Más de 50 grupos de la Policía Estatal Preventiva (PEP) de Guerrero, han sido puestos en las regiones de la Costa Grande y Tierra Caliente, entre los límites de esta entidad y Michoacán, para evitar que presuntos integrantes del crimen organizado pudieran refugiarse en este estado, con motivo del operativo policiaco-militar que el gobierno federal aplica en suelo michoacano.

En Guerrero se han registrado las ejecuciones de 160 personas, entre éstas los primeros dos decapitados en el puerto de Acapulco -en el estado sumaron ocho decapitados-, así como 34 elementos policiacos, mientras que en Michoacán sobrepasan los 600.

En Mexicali, Baja California, fue ejecutado Manuel Barraza Rodríguez, hermano de Miguel Angel Barraza, comandante de la desaparecida Policía Judicial Federal (PJF), quien también fue asesinado hace tres años.

Fueron ejecutados dos hombres en Culiacán, Sinaloa. En las inmediaciones de la sindicatura de Quila, fue asesinado de 20 disparos Rigoberto Bernal Silva, de 32 años de edad. Se han cometido 567 homicidios violentos en el 2006.

En Huetamo, Michoacán, fue asesinado de seis balazos por la espalda el cantante de corridos norteños y narco corridos, Javier Morales Gómez, de 28 años de edad, quien formaba parte del grupo Implacables del Norte.

En Quintana Roo, hay 10 ejecutados en 2006, entre los que destacan: El coronel retirado Wilfrido Flores Saucedo (jefe de estado mayor de la Dirección General de Seguridad Pública, Tránsito y Bomberos) y su chofer Alejandro Morales Xicoténcatl; El subdelegado de Procedimientos Penales "A" de la PGR, Sam Rodríguez Rodríguez; Gerardo Rosas García (Minisúper Belsi, por el Toro Valenzuela);- Obed Ramos Ávila y su cuñado Ángel Álvarez Pulido; Juan Ernesto Lira Medellín, en la Región 75; Irma Díaz Arredondo, (a) "La Lola", una narcomenudista perteneciente al grupo que comandaba "la Zulma"; sujeto del que aún se le desconocen sus generales, y se identifica sólo como "el Hércules" .

Suman 2 mil 133 los crímenes relacionados con la delincuencia organizada en el país, en el 2006.

 

 

Publicado: Año 1 Abril 2007 / Número 12



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