El último informe de la Dirección Regional de la agencia antidrogas de Estados Unidos (DEA, por sus siglas en inglés) que detalla el movimiento del narcotráfico en México, realizado a principios del 2006, determinó que los traficantes no sólo han establecido células de operación en Cancún, sino que también utilizan el balneario como inicio de una ruta de tráfico de éxtasis (metanfetaminas) hacia Estados Unidos y Europa.
El reporte de la agencia de investigación de los Estados Unidos sostiene que Cancún es uno de los principales lugares de la República mexicana, donde se consume en mayores cantidades el éxtasis y la cocaína.
Esta información se constata con los datos oficiales del Centro de Integración Juvenil de Cancún, donde se afirma que el mercado principal de la cocaína y el éxtasis son los estudiantes, jóvenes de entre 11 y 28 años de edad. Se suma el hecho de que los turistas que arriban al balneario, también llegan a consumir enervantes en centros nocturnos y en la “fiesta” que ofrece Cancún todas las noches.
A decir del titular del Centro de Integración Juvenil, Zoilo Salazar, la realidad indica que el consumo de drogas en el centro vacacional se ha transformado de relativo a grave en todos los aspectos.
“Es una situación que ha crecido en los últimos años y da cuenta de cómo ha aumentado la venta de drogas en los jóvenes, ya que la edad promedio de consumidores ha descendido considerablemente pues en 2004 fue de 13 años y ahora ha bajado a 11 años, eso es preocupante”, señala el entrevistado.
La “Guerra”
La pugna por el control de esta atractiva “plaza” para el tráfico ilegal de drogas ha desatado también una “guerra a muerte” entre las bandas de narcos, las que mediante sicarios han dejado una estela de muerte en Cancún.
A fines de octubre del 2005 la ciudad se vio convulsionada por 12 “narcoejecuciones”. Entre las víctimas se encontraban tres funcionarios de la Agencia Federal de Investigación (AFI). Asimismo, dos “madrinas” (informantes de la policía) fueron asesinados, al tiempo que cuatro cadáveres calcinados y otros tres decapitados se encontraron en ese mismo período.
Hasta la fecha, al menos 20 personas han sido detenidas por su presunta vinculación con estos asesinatos, entre los cuales figuran varios agentes policiales.
Sin embargo, la lucha entre los cárteles del narcotráfico, lejos de menguar, se intensificaría en los próximos meses, de acuerdo con las previsiones tanto de la DEA como de la Procuraduría General de la República.
“En orden estricto de las políticas no escritas de los procesos de reorganización del narcotráfico, la ola de violencia entre bandas continuará al menos hasta mediados del año entrante, con incrementos en las ejecuciones de miembros de la alta jerarquía operativa por enfrentamientos y emboscadas”, detalla el informe estadounidense entregado a las autoridades mexicanas.
Del mismo modo, la investigación que realiza actualmente la Subprocuraduría de Investigación Especializada contra la Delincuencia Organizada (SIEDO) de la PGR en Cancún, ha determinado y confirmado en primera instancia que un grupo de policías municipales y funcionarios judiciales, conocidos como “Los Cazadores”, cobran altas sumas de dinero.
Se habla que por semana cobran entre cinco mil y 10 mil pesos por protección a las “narcotienditas”, mismas que en su totalidad suman alrededor de 580 en Cancún Quintana Roo.
El refuerzo
Un grupo especial de la PGR y de élite del Ejército Mexicano arribó al estado con el fin de realizar investigaciones a niveles de inteligencia y de campo, para localizar y controlar un poco el narcomenudeo, específicamente en Cancún.
Dentro de la investigación que realiza SIEDO se establece que un grupo de al menos 50 presuntos narcotraficantes y asesinos a sueldo, de la organización criminal encabezada por Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera, arribaron desde el inicio de este año a la Riviera Maya.
La presencia de este grupo tiene la intención de apoderase de la “plaza” que han descuidado otros cárteles de la droga, tras la captura de sus principales líderes, según lo registran las pesquisas.
Agrega la Subprocuraduría que la detención de cinco integrantes de ese cártel, ocurrida al inicio de agosto de este año, en Cancún, originó la ola de levantones (secuestros de individuos pertenecientes a grupos delictivos rivales) así como homicidios y un clima de terror, debido a que la zona del Caribe, por situación geográfica, es significativa para el traslado de droga procedente de Centroamérica, que tiene como destino intermedio distintos puntos del país, desde los cuales se traza una ruta para pasar la frontera hacia Estados Unidos.
La PGR ha identificado a Édgar Valdés Villarreal (La “Barbie”), Jesús “El Chango” Méndez y Arturo Beltrán Leyva (“El “Barbas”), como los principales promotores de la violencia, por medio de células apostadas en el estado que operan con vehículos de lujo y camionetas blindadas para realizar el trasiego de droga y ejecuciones.
De Cancún a Tijuana
A principios de este año se dio una batalla verbal entre el comisario en jefe de la Policía Federal Preventiva (PFP), José Ruiz Solís, quien estaba en la ciudad desde el pasado mes de octubre para apoyar la contingencia generada por el huracán Wilma, y el titular delegación de la PGR en Quintana Roo, Pedro Ramírez Violante.
Las palabras de Ruiz Solís en enero de este año fueron duras, ya que Cancún está en vías de convertirse en el próximo Tijuana o Nuevo Laredo.
Para llegar a esta conclusión, el encargado de las fuerzas de la PFP (que estuvieron más de seis meses en este polo turístico) explicó tres argumentos que han originado que el principal destino turístico de México sea peleado como botín del narcotráfico.
El primero tiene que ver con el incremento del narcomenuedo y, de acuerdo con datos oficiales de la PFP, actualmente en Cancún existen por lo menos 500 casas o lugares donde se venden estupefacientes.
A consideración de Ruiz Solís, la proliferación de estos sitios también conocidos como narcotienditas, es el motivo principal para que se maneje ya el hecho de que el centro vacacional pueda convertirse en un lugar más para los cárteles del narco.
De acuerdo con los datos de la PFP, las 500 narcotienditas es un número elevado para una ciudad que no llega a los 900 mil habitantes, y que se considera como punto turístico en el caribe mexicano.
A decir del comisario en jefe, la Policía Preventiva durante el tiempo que la corporación ha trabajado en Cancún –los elementos llegaron días después del paso del huracán Wilma para controlar la ola de saqueos que se dio en ese momento– ha detectado el movimiento de las casas donde se venden a granel las drogas.
Como prueba de esto, dice, se confirmó la operación de 200 narcotienditas y el registro de por lo menos otras 300 en diferentes regiones, lo cual habla de un alto índice de compra y venta.
Por tal situación la PFP, en su momento, solicitó refuerzos a la ciudad de México para atender el problema y de inmediato llegaron 40 agentes de la unidad de inteligencia, debido a que se quiere combatir de forma frontal la amenaza de que Cancún se convierta en un paraíso para narcotraficantes. Ruiz Solís ha dicho: “Veo en Cancún un gran parecido a Tijuana de hace 20 años. Hay un incremento preocupante en el narcomenudeo”.
Sobre este punto, basta con recordar los hechos que se registraron en noviembre del 2004, cuando hubo 12 ejecutados en el municipio. El titular de la SIEDO, José Luís Santiago Vasconcelos, calificó el hecho como una confrontación de las organizaciones criminales del Pacífico y el Golfo.
En aquellas fechas se descubrió cómo una red de complicidades orquestada desde la propia delegación de la PGR en Quintana Roo, al mando entonces de Miguel Ángel Hernández Castrellon, quien protegía al narcotráfico.
Se registraron detenciones de elementos de la dependencia, incluido el ex titular, el comandante regional de la Agencia Federal de Investigación, Gerardo Villalobos, y de otros agentes que están involucrados con la protección al narco.
Tras esta situación se ha tratado de minimizar el tema del narcomenudeo en Cancún, aduciendo que se trata de un destino turístico, que como tal está propenso a ese tipo de cuestiones.
Sin embargo, de acuerdo con el representante de la PFP, el asunto se tiene que tomar en cuenta y tratar de encontrar soluciones cuanto antes, “Cancún debe tomar acciones y la policía debe reestructurarse de manera importante, porque si no tenemos el riesgo de hacer un Nuevo Laredo o Tijuana aquí”.
Por lo que concierne a la PFP, el trabajo que se realizó consistió en vuelos de helicóptero constantes sobre la ciudad, y ubicar y detectar las narcotiendas, luego a sus proveedores, y de allí llegar hasta la organización criminal que provea la droga.
El 3 de febrero de este mismo año, la dependencia federal ubicó un laboratorio en una de las regiones populares del municipio (se habla de la 103), donde presuntamente se fabricaban pastillas psicotrópicas. La localización del lugar se dio tras la investigación realizada a un menor de edad que vendía y consumía pastillas.
No obstante, el caso de inmediato fue cerrado pues la PGR insistió y consideró que se trataba de hechos aislados y no de un problema realmente serio, por lo que la investigación fue detenida antes de que arrojara más resultados.
Por tal motivo, el trabajo de la PFP en Cancún se vio truncado y en mayo de este mismo año, los federales se retiraron de la ciudad luego de seis meses de operación.
Pero su partida se relaciona directamente con un informe que habría dejado Solís al ex coordinador del Estado Mayor Presidencial de Seguridad Pública Municipal, Wilfredo Flores Sauceda, quien fue acribillado a finales de junio de este año.
Al parecer, el informe se relaciona directamente con la muerte del policía municipal, ya que el tenía conocimiento de los trabajos que realizaba la PFP en Cancún con respecto al narcomenudeo.
Publicado: Año 1 Octubre 2006 / Número 6
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