Mientras para las autoridades quintanarroenses y españolas, la captura de Ana María Ríos Bemposta fue un “caso aislado”, para el pueblo gallego significó una afrenta, y éste protestó públicamente para lograr la liberación de la su compatriota quien recientemente había contraído matrimonio. Ella permaneció durante doce días dentro del penal municipal de Cancún, aunque siempre contó con el apoyo moral de su madre Gloria y su esposo Marco Dasilva.
La pareja de recién casados había llegado de España el pasado primero de octubre. Él marmolero y ella estilista; dos típicos jóvenes gallegos de la población de Arcade que se vieron envueltos en un drama judicial con tintes de crimen organizado, aderezados con crueles juegos de inteligencia antiterrorista por varias potencias, como España y Estados Unidos.
La Interpol de México y España actualmente investigan la existencia de una banda bien organizada para el trasiego de droga, dinero y armamento que involucra desde empleados de la hotelería, transportistas, agentes de viaje y hasta funcionarios de los tres niveles representados en los aeropuertos de Cancún y Madrid.
El crimen organizado crea “situaciones anzuelo” para aglutinar en ciertos vuelos internacionales los cuerpos y equipos de seguridad aeroportuaria, mientras en otros vuelos con la vigilancia relajada proceden a pasar sus ilícitas cargas.
Entonces, unas balas y cartuchos percutidos, junto con un inservible detonante de “bazookas” dio pie a la movilización estilo “Hollywood” de nuestras fuerzas armadas, quienes rodearon al estilo de “Duro de Matar” al vuelo 7103 de Pullmantur Air con todo y pasajeros a bordo cuando estaba en plataforma de operaciones listo a despegar.
Tras quedar asegurada la aeronave, bajaron a los pasajeros para “cachearlos” en grupos de diez en diez. Así, todos contra la pared fueron reunidos en una sala de espera, y las quejas no se hicieron esperar pues no podían ni ir al baño, cuando lo lograron fueron acompañados por guardias de seguridad privada.
Habían escuchado que vocearon el nombre de Ana María Ríos y solamente después de que los cientos de pasajeros iniciaron un motín fueron enterados que habían hallado proyectiles en uno de los equipajes, lo que propició mayor incertidumbre entre quienes forzosamente tenían que tomar el avión para regresar a España.
En punto de las 12:00 horas del 8 de octubre, la pareja de Ana María Ríos Bemposta y Marco Dasilva Bouzon dejan en el Lobby del Hotel Barceló Maya sus maletas, mientras entregaban las llaves de la habitación y cerraban cuentas; doce horas después partía el avión sin ellos, Ana había quedado presa en Cancún.
A las 14:30 horas llegan los autobuses que transportarán a un grupo de españoles de ese centro de hospedaje al Aeropuerto Internacional de Cancún; parten 15 minutos después y a las 17:00 horas documentan su equipaje ante los empleados de Pullmantur Air.
De esta forma cumplieron las horas de antelación con que tienen que presentarse para documentar su viaje internacional y abordar el avión junto con el resto de los 397 pasajeros del vuelo 7103 de Pullmantur rumbo a Madrid, España.
A las 18:15 horas, Tania Camacho, agente de seguridad privada con identificación aeroportuaria 7723, verificó la maleta de nylon azul con el ticket PLM036344, a través de la máquina de Rayos X del patio de revisión y detectó en su interior, en la parte posterior del espacio de la manija de arrastre, unos cartuchos de arma de fuego.
El hallazgo
Tras el descubrimiento, fueron informados los agentes de la Policía Federal Preventiva, quienes tuvieron a la vista los proyectiles y además un artefacto verde de plástico, en forma de jeringa, con las siglas “EM-1 EXPAL”.
Los expertos en explosivos de la Secretaría de la Defensa Nacional desarticularon el “EM-1” en tres partes, bajo la supervisión del capitán segundo de Infantería, Gabriel Abelardo Martínez.
Posteriormente, Ana María Ríos Bemposta es interrogada acerca de la maleta y su contenido. Ella dice que no sabe nada, y a partir de ese momento comienza su camino que la llevó de una luna de miel a una luna de “hiel” con todo y calabozo. Obtuvo ciertamente su “todo incluido” con el paquete de siete días y sus noches en la Riviera Maya a sólo 750 euros por persona.
A las 23:00 horas se da por concluida la búsqueda de proyectiles y explosivos, al mismo tiempo llega el reporte de Interpol España en el sentido de que Ana María Ríos Bemposta no tiene ningún registro vinculado a grupos terroristas. La información fue tramitada a través de Interpol México. Desde ese día ambas delegaciones de Interpol refuerzan sus indagatorias en torno al crimen organizado asentado en las terminales de Cancún y Madrid.
Ana, su esposo y una pareja de nuevos amigos españoles se quedan en Cancún, a las 24:00 horas por fin parte del aeropuerto el vuelo 7103 con destino a Madrid. Ana había perdido definitivamente el vuelo y su libertad.
La historia dentro del avión para los demás pasajeros fue de pesadilla. Fueron retenidos cinco horas, hasta que llegaron los refuerzos militares que rodearon la aeronave. Algunos de ellos ingresaron armados al interior, hasta que en grupos de diez fueron revisados en sus personas minuciosamente y con mayor detalle sus equipajes de mano.
Entonces el capitán del vuelo 7103 de apellido Johansson comunica a los pasajeros que “habían encontrado balas y detonadores en varios equipajes de mano”. Incluso una azafata no identificada dijo que el mismo procedimiento de revisión exhaustiva ocurrió en otro vuelo hacia España de Iberostar. También se mencionó que en la revisión de los equipajes de mano apareció rodando por el suelo una bala y que no se le dio importancia en ese momento.
Circuló la versión de que alguien les metió los detonadores y las balas en las mochilas en el aeropuerto centrar la seguridad en este vuelo y desviar la atención de otros vuelos en los que pudo bajar el nivel de seguridad durante esas horas.
La presión mediática
Después vino la cobertura mediática con Javier Marañón, cónsul español, agraviado al igual que Ana, que Marco Dasilva y los medios de comunicación dieron cuenta de como miles de gallegos, en una bola de nieve que crecía y crecía amenazó con darle mortal colofón a una histórica temporada vacacional a la baja para Cancún.
Cuando fue consignada ante el juez federal, Ana negó conocer cómo llegaron los proyectiles y el detonador a su maleta. “Soy inocente” dijo ante el juzgado segundo de distrito y lloró ante los fotógrafos que el miércoles pasado la esperaban al salir rumbo a la cárcel municipal.
La Procuraduría General de la República (PGR) puso bajo la lupa a los empleados del Hotel Barceló Maya, y para fortuna de la detenida llegó, desde Arcade, Galicia, su madre Gloria Bemposta, quien mediante un permiso especial la acompañó en su reclusión dentro del área de enfermería.
Desde España, la presión popular creció a niveles insospechados para las autoridades mexicanas y comenzó el caso a ganar las primeras planas de los diarios gallegos; Televisión Española dio una pormenorizada cobertura; fue organizada una marcha popular durante la cual más de tres mil gallegos exigieron la liberación de Ana María.
Posteriormente Ana María y sus abogados ganaron el careo con las autoridades federales, quienes supuestamente encontraron los artefactos en la maleta de Ana. El gobernador de Quintana Roo, Félix González Canto, pidió mesura ante el caso y destacó las “excelentes relaciones con España” a este mensaje se sumó el cónsul de España, Javier Marañón.
Sin embargo, en Arcade, tres mil personas tomaron las calles para exigir la inmediata liberación de su compatriota, como ya se apuntó. Se apreciaba una luz al final del túnel.
Hacia el 15 de octubre Ana María fue liberada hacia las dos de la mañana. Fue exonerada del delito de artificio de guerra y pagó una fianza de poco más de 21 mil pesos por los proyectiles encontrados en su equipaje.
Al día siguiente el abogado de Ana, José Alvaro Alcocer, apeló la resolución del juez para obtener la libertad absolutoria, y el 17 de octubre el cónsul honorario Javier Marañón y su homólogo Herminio Morales planearon buscar al presidente Vicente Fox en una gira que realizaría por Cancún a fin de exponerle el caso de su compatriota.
Para el 18 de octubre, Ana María declara que desea vehementemente regresar a casa pues considera que vive una película de terror. Ese día el Parlamento Gallego exigió su inmediata liberación.
Para el jueves 19 de octubre el delegado estatal de la PGR, Pedro Ramírez Violante, reveló que esa dependencia se retractará de las acusaciones contra Ana María : “en caso de meter este recurso, el juez tendría de tres a cuatro días para resolver la situación jurídica de Ana María”, dijo.
El 20 de octubre, en compañía de su esposo, madre y otros familiares, Ana María Ríos Bemposta, disfruta de un permiso provisional de libertad por 30 días y toma el vuelo de UX0064 de Air Europa rumbo a Madrid, España, pero esta vez toma sus precauciones y viaja sin maletas.
El juez Alfonso García Lanz está a la espera de que la PGR oficialmente se retracte de sus acusaciones contra la española a fin de sobreseer el caso, de tal forma que Ana María no tenga que regresar en los 30 días acordados.
Publicado: Año 1 Noviembre 2006 / Número 7
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